Barcelona - Julio 2009

Como estábamos cansados del vuelo+bus, y la verdad, algo perdidos, caimos en la tentación de la comida basura y comimos en un McDonalds en la Avinguda Diagonal. Una vez que los estómagos estaban saciados, comenzamos a visitar algunos de los lugares más clásicos de Barcelona. A saber: La Sagrada Familia, la Casa Milá (La Pedrera).

Hicimos compras en el barrio gótico y visitamos la Catedral de Barcelona. Visitamos el mercado del barrio Gótico (¿Mercado Central?) y terminamos en la plaza Real, degustando un buen arroz negro.

En la tarde a la vuelta, visitamos el mercado de la Boquería y el museo Picasso. Ah, y dos boletos de lotería :)
Al terminar, sobre el mediodía, partimos de nuevo hacia las Ramblas pues aún nos quedaban cosas por ver. Visitamos la casa Batlló, y recorrimos de nuevo las Ramblas llegando hasta el puerto, donde fuimos a visitar el Acuario.
Y poco más. Mención especial a nuestro buen Vito, que tuvo el detalle de recogernos en el aeropuerto para ir luego a tomarnos unas cervecitas a Bormujos.
¿Y las noches? Pues aunque vergüenza nos da, las noches las pasábamos descansando en el hotel. Debe ser cosa de la edad, o de la lamentable forma física, pero a pesar de que llegábamos la hotel con nuestras mejores intenciones de asearnos y salir a la noche, únicamente una noche fuimos capaces de salir a cenar y tomarnos unas copillas, pues el cuerpo sólo nos pedía cama, cama y cama ... para dormir por supuesto.
Como comentario final, decir que tenemos que volver pues aún nos quedan muchísimas cosas por ver y disfrutar, y sobre todo, a mis posibles lectores familiares catalanes, que nos disculpen por no decirles nada, pero necesitábamos una escapada romántica de pareja. La próxima, os llamaremos para que seáis nuestros cicerones.





